viernes, 26 de marzo de 2010

GABRIELA COMIENDO UNA RATA CRUDA

a ella, quien dijo: ¡NO!

El corazón que se deshoja es de agua,
y queda repartido en las bocas que lo fueron bebiendo.
Por eso la pared es dura y no sabemos de lo que hablamos,
Una máscara es reloj cuando la piel se abre en la caldera.

Y hay rumor de gaviota sin su mar bajo las alas
Todo es esa agua que ya no queda,
que fue corazón deshojado en la mirada.

De la quijada al codo todo fue hueso molido,
y la noche era la asfixia
y sobrellevamos el calor de la propia calavera
e hicimos llorar a las lágrimas
de nuestros semejantes en el frío.

El corazón que se deshoja
no es el calendario en el que nos perdemos
ni el verso hilvano en el cráter de una flauta.

Es la cara de todos los días,
La mía y la tuya
Toda verde desde arriba,
toda rota desde dentro.

Apesta a pétalos de carne la cama.
Apesta a agua estancada el pecho.

Gritamos en el mar del ruido,
nadie ha nacido con los corazones por orejas,
y Gabriela
todavía tiene hambre.


Escrito a 76 días
del Mundial de Fútbol en Sudáfrica

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