martes, 30 de junio de 2009

UN ANUNCIO Y UN POEMA


Escrito con la saliva del recuerdo

Vos sos Denisse,
la frescura del fuego.

Mujer de rodillas,
ciega y muda
ante los costados abiertos de la mañana.

Lágrima incinerada en la pupila
que aun sin precipitarse inunda poblados enteros.

Vos sos Denisse,
de la espina, la última palabra.

Desierto y manantial, según van muriendo los sueños.

El Grito húmedo por las paredes.
y la sal eterna de la melancolía.

Vos sos Denisse,
la muerta sin cadáver
Octubre lluvioso en la garganta.

La Mujer de los aromas heridos,

de tardes derretidas tras las ventanas,
del cáliz de la sed
en mis pequeños poemas

Vos sos Denisse,
la primera migaja de alegría
que dolió en el silencio.

viernes, 19 de junio de 2009

CANCIÓN INFANTIL

Mambrú se confiesa ante un cigarro
y su mirada se pierde en el horizonte.

Tiene en sus manos todo el tiempo
para ser todas las personas del mundo.

Guarda atardeceres muertos
en sus bolsillos como fetiche,
y descansa su cabeza
sobre la primera piedra pecadora
que fue lanzada al infinito.

Adormecido escribe un poema en las nubes
que pronto ha de enterrar la historia.

Su corazón es tan grande
que hace de su inocencia un mar de estupideces.

Se le arremolinan los pensamientos
en los agujeros engendrados
en sus tormentas de medianoche.

En lo subterráneo de su llanto
busca un regazo donde aprender a soñar,
donde dejar la carne y conocer su espíritu.

Pero Mambrú retorna la mirada del horizonte
y sabe que todo el tiempo
sólo le alcanza para ser él
¡Y sus bolsillos empiezan a podrirse por tantas tardes!

Alza la piedra y deja su cabeza tirada en el infinito;

Ve que no hay nubes ni historia,
sabe que su poema es una pequeña estupidez
en un mar de corazones

¡Y empieza a sentir la resaca de todos los agujeros!

Son sus labios yertos los que reclaman
soles aún no amanecidos.

Odia no encontrar su espíritu,
el sueño ni el regazo abierto.

¡Hace rabieta, y hace musarañas dentro de sí mismo!..

Por hoy la luz del tabaco se extingue
entre la respiración de los cristales,

y Mambrú comprende desde ahora
que él sólo es el humo que se volatiliza
del cigarro de alguien más.

sábado, 13 de junio de 2009

Gilma

Siempre fuiste viento a la hora de mi sed,
estrella lubricada con miel oscura,
misterio en la grama de todos los jardines.
Ahora no quedan palabras después de ti.
Incendio nevado fueron los gusanos en tu boca.
Tú, la mínima sonrisa del horror.
Después de ti
ya no vendrán gaviotas a pasearse por las playas de mis manos.
Tú, la última prueba de mi sangre,
frágil pétalo de la rosa mortal.
Vuelvo a la cicatriz y te repites.
Surges a la hora más turbulenta,
vuelas desde las azoteas
para morderme los sueños en los caminos.
Tú, madrugada de mar
con millones de esqueletos a la deriva.
Vivo en la estación de tu aroma.
Aún tus ojos en mis ojos
me hablan de la huella de tu cuerpo.
Después de ti
ya no danzan mariposas cerca de las lámparas.
Tú, único lugar en la tierra donde respirar duele.
La luz ha de envenenarme algún día.
Después de ti no quedan palabras.
Tú, la canción sorda al concluir las órbitas.
La primera en diluirse en los colores de un cielo desangrado por la tarde.
Ahora huelo a sombra y el frío rueda por todos los cuerpos.
No quedan palabras después de ti
tan sólo gritos.