viernes, 18 de septiembre de 2009

MONTA AL PERRO MECÁNICO

Tanto clavo y tanta tuerca
dispersos como pétalos del rostro mecánico
de este animal ya sin nombre
para ser distinguido en la loza funeraria

Pero mañana será otro rencor al diente
El que nos haga perder los labios.

Será cuando más quiera besarte,
Y vos
y ni ellos estarán para inventarme un corazón.

Pero este es tu derrumbe,
Tuya la inundación de palomas envenenadas sobre nuestros tejados.

Hoy me mirás con las manos,
Como queriendo enterrar una perla en el camino.
U ocultar un gesto dentro de una concha
Dar la espalda y encerrarte en tu casa
perdiéndote así en todos los sitios

Hoy
ya no me alcanzan las manos para detenerte,
para oírte en la niebla que has exhalado
para frenar el viento
de entre las hojas de unos poemas inconclusos.

Pañuelos
Palabras
Flechas
Despedidas

Por ahora
preferís el agua en la ceniza,
Como una tierra quemada por la nieve
Como pared manchada con olvido y alguna que otra lágrima muda.

Pero esta es tu estación de gases y venenos
Del alcohol extraído de la ubres de la madrugada

Vos, la de las manos que miran y saben de mi alegría más dolorosa
Vos, Que no sabés nada de mis huesos que se tornan grava
Si tocan el césped cuando el mundo ha cancelado las lámparas
sobre las cervicales de los sábados.


Monta al perro mecánico

Ve, Móntalo.

Es divertido

…Móntalo,
Luego te vas como si nada.

martes, 8 de septiembre de 2009

MMIX

Podría vestir mis palabras de ranas amarillas
y mis padres seguirían el camino del silencio
como si el sol fuera de grafito.
He aquí,
la vasija que nunca adoré doblado de la lengua.

(El Mañana está hecho de todos los corazones que no despertarán este día, madre.)

ayyy de Darío con coñac agitado.

ayyy de Borges de ceguera y laberinto.

Tanta receta para el demonio pronunciado
Tanto cuento para el cuento,
para un lirio verde arrojado al hormiguero.

Abiertos los aromas
la verdad es un signo de interrogación
en las llagas de las perras y los gatos.

Y se habla de la espada, del incienso,
y es la mentira ceñida en llamas
y es la noche ahogada por el relámpago del tiempo.

Hoy quiero ir de bombilla en bombilla por las casas
como muriéndome en todas partes
Que las abuelas digan que fui bueno y turrón en la tristeza
y que si hubiera vivido la guerra sería uno de esos héroes populares.

Tanto cuento para el cuento
Tanta palanca y botón para quedarse al final callado.

Bordas de grillos en las palmeras.
Platinada, silábica y monstruosa:
Adjetivos de manga corta mal empleados.

Venerad esta Ecthlipsis sacada de los sombreros
somos humanos con el alma de papel a quienes les robaron el sombrero.

Tanto tanto para el que nada ha hecho.
Tanto perico para el pollo y la salamandra.
Tanto mar para un mar vestido de excremento.

y ayyy de Roque encabritado.

ayyy de Huidobro en planeador de mineral sanguíneo.

Que la morfología se come con café sin azúcar y solo por la mañana.
¡Que los intestinos son barroco por lo enrollado!
¿Será más mi nariz sustantivo que nariz al caso?

(¡Ah! que jardineros estos para los edenes que sueño)

¿Y el acento, y la cadencia,
la relación intrínseca entre la medida y el ritmo
y viceversa?

Tanto cuento para el cuento.
Tanta barba para todos estos calvos.

Y otra vez
ayyy del Neruda más gordo.

y de nuevo
ayyy del Vallejo más alegre.

Tanta chonga para el hambriento
Tanto puñal para el muerto entre escapularios.

Tanta palanca,
Dios mío, tanta palanca.
Tanto torniquete a los vocablos.

Que el verso
Que el reverso
Que el inverso
El universo.

Mirad mis huesos rotos ahora, bisnietos de la palabra:
¡Sintaxis falta de calcio!

domingo, 6 de septiembre de 2009

HIELO PARA ROMPER

a karlen Abrego

Quedémonos hasta muy tarde
y hablemos tanta paja.
Tenés infinidad de maneras
para matarme el tiempo.

Contáme la vez
que te hundiste en lágrimas,
cuando las manos de todos
los hombres no pudieron tocarte.

Decíme si esta semana
te has quedado pensativa,
colgada de las baldosas.

Si llegaste a tu habitación
habiendo olvidado cada nombre
en la piel de los daños.

Porque yo te voy a contar la vez
cuando una rosa me violó un sueño,
sobre el lucero que nunca cabalgué
y de las sobras del banquete que me robé un día.

Contáme del crujir que oís en la mudez
cuando el trueno en el
cielo se gesticula, ese mismo
Aullido rojo al que temés tanto.

Contáme si crees en Jesucristo,
o te endulza el pecado del viajero que se va.
Decíme lo que los robles comentan a mis espaldas
al descubrir ángeles muertos en tu enigmática cabellera.

Seguíme diciendo sobre
el duende con quien desayunaste.
Contáme la vez que te hicieron esclava
y te coronaron reina de corazones bobos.

Sí, vení, más cerca, junto a mis heridas,
ahora que son las dos de la mañana
y el alma se nos embruja, se nos contrae
y la tenemos clara, pura, explícita.

Contáme los secretos zarcos
que le oís a tus pechos
cuando estos te creen
frente al trance, aún dormida.


Decíme sobre las pinturas
que se parecen a tu cabeza
y contáme de las cabezas
que se aparecen en tu pintura.

Contáme del mar abierto,
agitándose en tus piernas sin cruzar;
Del follaje subyacente en el ojo
de aquellos que te hablaron sin entenderte nunca.

Decíme todo y te cuento de la nada
y así de paja en paja
quedarnos con las ganas
de volver a oírnos en otra vida.

Pues ya acaba lo más tarde
que puede ser.
Vámonos.
Las primeras aves regresan,
las flores vuelven al camino.
Vámonos.
Las sórdidas ventanas –ojos imperecederos-
se abren y es la luz la que nos busca.
Vámonos
-eternamente Karlen
de los espejismos-
pronto los muertos
van a levantarse.