sábado, 18 de abril de 2009

URGENTE

Por el bienestar mental de los estudiantes de la Licenciatura en Letras se prohíbe terminantemente las fiestas, excursiones alegres y todo tipo de actividad recreativa que incluya: Música, comida típica, globos multicolores, serpentina y viruta; juegos colectivos, o en su caso, dinámicas tradicionales tales como: “Carrera de encostalados,” “Los vasos de agua,” “Haz lo que oyes, no lo que miras,” “La guillotina loca,” “Pelea de gallos,” “Uno, dos, tres, ¡Tusquia!” “La muela de la cabra,” “El juego de las sillas,” “La orquesta cooperativa,” “La pelota imaginaria” y entre otras que pertenezcan al decálogo del Niño Misionero. Por tal motivo hacemos conciencia para que se abstenga de realizar todo tipo de actividad, antes aquí descrita.

Atentamente:

A.E.L (y no a ella)
Asociación -aún no formada- de estudiantes de Letras.

Invitamos a los compañeros interesados en los cursos de corte y confección e introducción al pensamiento marxista pasar al local de la asociación a inscribirse ¡Es gratis, pero el cupo es limitado!
Asimismo anunciamos que las camisetas con el rostro de Ferdinand de Saussure ya están a la venta. Los precios son: Con bigote en el rostro del Ginebrino: $10.
y sin bigote $7.

martes, 14 de abril de 2009

Rolando

Eras trozo de plastilina en manos de niños malvados.
Ala rota de la tarde.
Ya sin horizontes donde volar
fuiste lágrima atrás de la carcajada deforme de tus días.

Hoja que temblaba en la garra del otoño,
ardilla congelada en el vientre de otro invierno.

Para vos, hombre sin nombre aún,
todo el tiempo era verano en calzoneta y sonrisa.

Te faltaron agallas para verle la cicatriz eterna al dolor.
Para aprender de la mudez de la muerte y seguir sus huellas.

Necesitabas quedarte solo, encima de las muchedumbres.
Debías ser arrojado a los abismos y regresar como un dios
de otro nombre.
Nunca fuiste digno. No era el tiempo.

Con ingratitud te besaron las mejillas,
Vos lamías aquellos ojos pendencieros.

Te faltaron más revólveres y menos sueños.
Menos máscaras y más instinto.

Debías golpear, sacudir parte por parte las constelaciones
No ser ese trapo tendido de una esperanza inútil;
Te Convenía correr por las ciudades sombrías,
embarcarte infierno adentro más allá de los parques
y sus fantasmas.
No tenías tiempo.
En cada paso te volvías a traicionar a vos mismo.

Cantabas a sus antojos,
a sus miserables ambiciones,
a sus pasiones de cristal inmundo.

No tenías tiempo para defenderte,
ahora no puedes redimirte…
Por ello y por lo demás,
que de tu nombre no nos quede ni el rastro
cuando las multitudes nos pronuncien.

jueves, 9 de abril de 2009

Eterno por inmersión

Es el mar quien ha escupido
mi cadáver tres días después
del naufragio del corazón.

Las algas fueron mis madres pacientes,
los peces mis hermanos con quienes dormí
en remolinos de las aguas turbias.

Y vos, mar implacable, fuiste con tu cabellera azul
bebiéndote hasta la última gota de mi vida…

¿Es risa macabra, esa ola que no podés ocultar entre quijadas?
¡Asfixiante tu poderoso brazo ciñendo mis pulmones!

Pero me has enviado a los hombres de nuevo
sólo para podrirme en la tierra.
Porque en verdad que soy de polvo
y tengo que volver a la tierra.
Vos, mar de siempre,
sabés que no soy pez para tornarme espuma…

Muy adentro,
anduve entre bestias inimaginables.
Conocí tus tenebrosos sueños,
lo que nadie imagina
y se quedan en el misterio como tesoro enterrado.

Ahí estuve como Cristo en el sepulcro tres días
sumergido en las ondas del pacífico,
en la desesperación atlántica de tus venas.

Y desde tus entrañas nací para la muerte
arrullado por el canto de los marineros
que alguna vez te surcaron sin regresar a casa.

Me coronaron los besos
y las caricias verdes e hinchadas
de las muchachas a quienes desposaste
y nunca más devolviste.

Distinguí en la oscurana de tu manto
los restos de las naves hundidas de todos los tiempos:
transatlánticos lujosos. Barco pirata.

Montano en tus potros salvajes de arrebato y fuerza,
me llevaste a recorrer
las calderas donde duermen los maremotos.

Conocí tu nombre y tu asma.

Y hoy tu sal
ha quedado en mi sangre inútil
Como un pequeño hijo tuyo que vive de mi muerte.

jueves, 2 de abril de 2009

Hablo de ella bajo los muros de la lluvia

Hablo de ella
al romper de la madera una duda;
flotando entre flores
y nubes fertilizadas con rocío.

Hablo de ella
como haciéndole el amor en silencio,

tejiendo en el aire una sonrisa sin confines.

Hablo de ella
así,
a labio limpio,
con música en la manos.

Así,
así hablo de ella
con velas encendidas en la frente
con cerezas en las palabras.

Hablo de ella,
al soñarme
entre cristales que se rompen
y ángeles y pájaros
que anidan en mi costado.

Así,
a labio limpio
por lo pantanoso de las distancias.

Hablo de ella
como bañado
por el aire que empaña un beso.

Así,
a labio limpio
con la huella de su voz
cuando la he mencionado.

Hablo de ella,
como quitándome la vergüenza de vivir.