lunes, 25 de junio de 2012

50 años de poesía joven en El Salvador

Antes de 1960 no había en El Salvador una antología poética específica que mostrara los nombres, las tendencias, las propuestas de los jóvenes poetas del momento. Antes de esa fecha los más jóvenes siempre eran puntos de cierre en cada una de las antologías que se producían. Véase ejemplos desde la misma Guirnalda Salvadoreña, primera antología en la historia literaria de El Salvador, (publicada en tres tomos: 1884, 1885 y 1886). Ésta inicia con los poetas pre y pos independentistas, y concluye con los más jóvenes del grupo que apareció en 1882, entre los cuales se encuentra el novel Francisco Gavidia (1863, 64, 65?-1955).

Parnaso Salvadoreño, compilatorio que le sigue a la Guirnalda, fue publicada en 1917 en Barcelona, España por La Casa Maucci. Abre con los poetas pre y pots-independentista (así como su antecesora) y culmina con jóvenes como Jorge F. Zepeda y Alberto Rivas Bonilla (1891-1985) entre otros.

Este criterio tan natural en las antologías, y aún vigente, también se registra en la recordada e inusual Puño y letra, de Oswaldo Escobar Velado, quien arranca desde Francisco Gavidia hasta finalizar con los jóvenes de aquellos días: Roque Dalton (1935-1975), Manlio Argueta (1935) y Roberto Armijo (1937-1997).

Un año después, en octubre de 1960 apareció publicada la primera antología destinada a mostrar el panorama de la poesía más joven de El Salvador. El siguiente es un pequeño recorrido por esas antologías dedicadas a presentar a esa “poesía joven” que ha ido apareciendo durante estos 50 años en la Literatura Salvadoreña.
Dicho recuento no pretende mayor cosa que poner al alcance del lector y estudiantes en general, ciertos datos sobre estos volúmenes que con el paso del tiempo han pasado a un cierto olvido, pero que sin duda son siempre un parámetro importantísimo para saber los rumbos que ha tomado la poesía actual, y tener así, un amplio panorama de su evolución.
A continuación se presentan las seis antologías de poesía joven salvadoreña que se han publicado entre 1960 y 2010.


Poetas Jóvenes de El Salvador (1960) de José Roberto Cea. Publicada por “Ediciones Tigre de Sol”. En las páginas prologales el antólogo manifiesta el carácter innovador de su muestra:“Por vez primera en nuestro país un trabajo de esta naturaleza ve la luz pública (...) en El Salvador, carecemos de esta clase de publicaciones y creemos necesario que la antología es uno de los poco vehículos hábiles de circulación que tienen los poetas, más aún los jóvenes (1960:7) Esta antología Incluye a los siguientes poetas: Ricardo Bogrand (1930), Eugenio Martínez Orantes (1932), Waldo Chávez Velasco (1933), Mauricio de la Selva (1930), Ítalo López Vallecillos (1932), Álvaro Menen Desleal (1931), Jorge A. Cornejo (1923), José Enrique Silva (1930), Lilian Jiménez (1922), Irma Lanzas (1933), Mercedes Durand (1933), Armando López Muñoz (1930), Roque Dalton García (1935), Manlio Argueta (1935), Roberto Armijo (1937), José Roberto Cea (1939), Tirso Canales (1930), Rafael Gochez Sosa (1927) e Hildebrando Juárez (1939).

El autor consigna lo siguiente en páginas más adelante: “Esta antología la inician los poetas surgidos en 1950 y la concluyen los de la última oleada (…) los jóvenes están ordenados no por su fecha de nacimiento, sino por la de su aparición literaria.” En otras palabras la antología abraza a dos grupos específicos, aquellos que conformaron la “Generación Comprometida”: el Grupo Octubre y el Círculo Literario Universitario.

Algo se habló sobre este libro en el ámbito centroamericano, comentarios como el del poeta, investigador y profesor guatemalteco Francisco Albizúres Palma, se hicieron escuchar: “Queda un documento de excepcional valor como testimonio de su teoría y práctica poética: la antología Poetas Jóvenes de El Salvador. En los poetas de este grupo (…) se advierte un ímpetu de denuncia y protesta social, como actitud dominante, y un aprovechamiento de la vanguardia.” (2002:27)

En el prólogo a su antología, La margarita Emocionante (1979) Horacio Castellanos Moya, opina, con sobrada distancia en el tiempo, lo siguiente con respecto al libro de Cea: “Un total de 19 poetas muestran un panorama bastante amplio de la poesía que se escribía por ese entonces. Aunque en realidad la mayoría se caracteriza por no poseer todavía una obra poética significativa.” (1979:8)
Asimismo, el poeta Javier Alas en el prólogo a su antología Piedras en el Huracán (1993) escribe: el núcleo de este volumen es la “Generación Comprometida” la falla de dicha antología fue el espacio tan parco para los diecinueve antologados. En esa medida quedó severamente compactada” (1993:13)
Publicada en 1960, este volumen marcó hito en la historia de la poesía salvadoreña al ser la primera en su género.

25 Poetas Jóvenes de El Salvador (1971) de José Luis Valle. Publicada por el Ministerio de Educación en un tiraje total de 500 ejemplares, según se señala en dicho libro. Cronológicamente es la segunda antología de poesía joven salvadoreña. Un gran misterio ha rodeado siempre a este volumen. Esto debido a los pocos datos que se tienen. Algunos libros citan la obra, otros autores no la reconocen o la desconocen totalmente. Esto ha dado lugar a especulaciones si tal trabajo existió o no. No se sabe por qué corrió tal suerte, por qué tan duro olvido cayó sobre ella. Ni si quiera los antólogos posteriores la tomaron como referencia, ya sea por desconocimiento o porque no les pareció importante. Pero la incógnita se revela: la antología fue editada y no trae a 25 poetas, como lo dice su nombre, la antología de Valle presenta a 31 autores. El libro carece de información de los poetas y del origen bibliográfico de los textos, su prologo dice lo siguiente: Este libro es la respuesta espiritual más elocuente al proceso de automatización y materialización que tanto nos alarma y espanta: 31 (y no 25) poetas jóvenes, en este país tan contradictorio y nada generoso para el cultivo de todo lo que no sea moneda. Es tan vigoroso y significativo el movimiento literario actual en El Salvador, que dudamos nos pueda superar otro país con iguales recursos y trayectoria creativa. Hacer una selección de poetas es tarea temerosa y arriesgada. Pensar en no equivocarse es algo utópico. Querer justificar errores resulta ingenuo. Muchos críticos profanos desconocerán y tratarán de vapulear nuestra labor. Pero eso no nos preocupa, porque ya sabemos lo fácil que es criticar y destruir. Libres de intrigas, personalismos y apasionamientos, ofrecemos esta amalgama de sueños y ritos. Lo que me faltó decir lo dirá cada uno de los poemas siguientes. Como dato curioso existe un cuento que relata las peripecias de un joven aficionado a las antologías por encontrar este libro. Relato donde lo ficcional y lo verídico se conjugan. Los autores que conforman la antología “25 poetas jóvenes de El Salvador” son: Julio Iraheta Santos (1940), Salvador Juárez (1946), José María Cuellar (1942), Ricardo Castro Rivas (1938), Uriel Valencia (1940), Mauricio Marquina (1945), David Escobar Galindo (1943), Roberto Monterrosa (1945), Rafael Mendoza (1943), Herman Méndez, Ricardo Lindo(1947), David Hernández (1955), Manuel Sorto (1950), Alonso Montoya y Barra, Ulises Masís (1925), Alfonso Quijada Urías (1940), Juan Pablo Armando Martínez, José Luis Valle (1944), Jorge Campos (1938), Eduardo Sancho (1947), Jaime Suárez (1950), Rigoberto Góngora (1951), Ricardo Humano, Alejandro Masís (1947), Luis Felipe Minero (1947), Salomón Rivera (1945), Emiliano Androski Flamenco (1945), Ovidio Villafuerte (1943), Rolando Costa (1941), Reyes Gilberto Arévalo (1948) y Salvador Silis (1948).

La duda y el misterio crecieron a lo largo de los años posteriores a su publicación. He preguntado a los testigos de esa época, el porqué de tan mala suerte la de este compilatorio, a lo que ellos me han respondido que es debido a la poca difusión, y lo más seguro es que nunca se hizo el depósito legal. En realidad son pocos los estudiosos que han tenido acceso al libro. Por lo menos queda este documento que válida la existencia de la segunda antología en El Salvador, dedicada por completo a la poesía de los jóvenes.

Poesía Salvadoreña 1963-1973 (1974) Publicada en México, por la llamada Asociación de Escritores Salvadoreños, la cual estaba articulada por los siguientes escritores: Rafael Gochez Sosa, Tirso Canales, Rafael Mendoza, Julio Iraheta Santos, Alejandro masis, Carlos Balaguer, Salomón Rivera, Renán Alcides Orellana, entro otros.

Ésta muestra a los autores que desde 1963 comenzaron a publicar en revistas efímeras y folletines. Si Poetas Jóvenes de El Salvador (1960) mostraba a lo mejor del Grupo Octubre y el Círculo Literario Universitario, en esta antología figuran lo más destacado de los grupos Piedra y Siglo, La Masacuata y La Cebolla Púrpura, además de algunos otros poetas de formación individual. Los autores incluidos en este volumen fueron: Reyes Gilberto Arévalo (1948), Jorge Campos (1938), Ricardo Castrorrivas (1938), José María Cuellar (1942), Otto del Valle (1944), David Escobar Galindo (1943), Luis Galindo (1929), Alfonso Hernández(1948), David Hernández (1955), Miguel Huezo Mixco (1954), Julio Iraheta Santos (1940), Salvador Antonio Juárez (1946), Sonia Mirian Kury (1948), Alejandro Masís (1947), César Ulises Masís (1925), Rafael Mendoza (1943), Roberto Monterrosa (1945), Humberto Palma (1947), Alfonso Quijada Urías (1940), Salomón Rivera (1946), Manuel Sorto (1950), Jaime Suárez Quemain (1950), Uriel Valencia (1940), José Luis Valle (1944), Víctor Valle (1941), y Ovidio Villafuerte (1943). Como puede notársela, la nomina es muy similar a la de 25 Poetas Jóvenes de El Salvador (1971).

Pese a que su prólogo manifiesta lo siguiente: en El Salvador, durante los últimos diez años, son muchos los jóvenes poetas que están realizando una obra con novedad, de expresiones y contenidos valiosos. Menos conocidos que los poetas de generaciones anteriores, todos ellos se distinguen por el notable esfuerzo en desarrollar su labor literaria, en condiciones adversas(…) Para Horacio Castellanos Moya es todo lo contrario. En la ya citada compilación La margarita Emocionante espeta al respecto: “ (…) esta muestra antológica constituye una involución, un paso regresivo en lo que a antología se refiere. Incluye a 26 poetas sin ningún criterio selectivo serio, una verdadera lista de clientes a los que se les publica un par de poemitas para que se vea que están en el negocio. Poemas demasiados espontáneos, repetitivos en cuanto a temas y formas, sin ninguna exigencia, faltos de trabajo, en fin, una muestra que no aporta lo más mínimo al desarrollo de la literatura.”

Pese a esto, Castellanos Moya incluyó para su propia antología a Miguel Huezo Mixco, que ya había aparecido en Poesía Salvadoreña 1963-1973. Con el tiempo otra vez como distancia de por medio y un poco menos incendiario, Javier Alas, en el prólogo a Piedras en el huracán, dice con respecto al compilado de la Asociación de Escritores: “(…) otra obra es Poesía Salvadoreña 1963-1973, en la cual un verdadero alud de nombres (veintiséis) pasa por sus páginas” es una antología que se desborda irremediablemente, incapaz de contenerse a sí misma.” (1993:12)

Si bien no logró librase de las peores críticas, este volumen es de suma importancia para quien quiera eslabonar las continuidades dentro de la poesía salvadoreña. Ya que esta antología, en ese aspecto contiene nombres de autores que ya para los últimos veinte años del siglo XX habían dejado de escribir, o habían muerto, de cualquier forma habían desaparecido por completo del mapa literario salvadoreño.

La Margarita Emocionante (1979) de Horacio Castellanos Moya. Publicada por la Editorial Universitaria. Tomando sui nombre de uno de los versos del poeta Roque Dalton Ésta es una muestra nada más de seis poetas. La obra, según el autor únicamente obedece a sus propios intereses y gustos, y no se trata pues de una antología general de la poesía joven, en clara rferencia a la antología General de la poesía de El Salvador compilada por Cea y publicada en 1971. El autor aclara definitivamente: “Se trata pues de la novísima generación que comienza a publicar después de 1972”. Los poetas que aparecen en ella son: Miguel Huezo Mixco (1954), Mario Rodríguez Mejía (1955), Roger Lindo (1955), Nelson Brizuela (1955), Roberto Quezada (1956) y el mismo Horacio Castellanos Moya (1958).

Por su reducido número de antologados, se la ha negado el carácter de antología y se la relegado muchas veces a un pequeño volumen colectivo, lo cierto es que pese a ser el compilatorio de poetas jóvenes con menos incluidos en la historia de la literatura salvadoreña, tiene una importancia capital en nuestras letras. Autores que dejan a un lado la denuncia como asunto poético, que había sido constante en los jóvenes, y escogen vías más conversacionales, la vivencia extrema de las cosas, llena de humores y desenfados, dejando de un lado los tintes líricos en la mayoría de los antologados. De consideración es pues, La margarita Emocionante como peldaño importante en la historia de las antologías de poesía joven en El Salvador.

Piedras en el Huracán (1993) de Javier Alas. Publicada por la Dirección General de Publicaciones e Impresos. En ella se propone mostrar la poesía de los jóvenes de los ochenta, principalmente del núcleo que empezó a publicar en los años 1985 y 1986. Una selección de dieciséis poetas con sus respectivas referencias biográficas. Los incluidos fueron: Luis Alvarenga (1969), Otoniel Guevara (1967), David Morales (1966), Wilfredo Peña (1965), Edgar Iván Hernández (1965), Rosa Ivonne Melgar (1965), Gabriel Otero (1965), Amílcar Colocho (1965), Javier Alas (1964), Arquimides Cruz (1964), José Antonio Domínguez (1963), Alfredo Ernesto Espino (1962), Fernando Romero Torres (1961), Eva Ortiz (1961), Edgar Alfaro (1958) y Nimia Romero (1958). La mayoría de ellos del reconocido Taller Literario Xibalbá. A mi parecer ésta es la antología más equilibrada, sin desmesuras ni carencias en todo sentido, sobria, innovadora en su presentación: Los autores aparecen cronológicamente, de menor a mayor, otorgándole una particularidad especial al recorrido.

Como se dijo, este volumen de poesía joven, presenta a los poetas que les tocó enfrentar la guerra en el pleno apogeo del conflicto. Entre otras cosas, Alas comenta en su exordio algunas particularidades del grupo antologado, y también, algunas hacia autores destacados dentro de la muestra como David Morales, Eva Ortiz y Otoniel Guevara. Es de mención el hecho que también incluyó en su trabajo a poetas caídos en combate, como lo fueron Amílcar Colocho (1965-1990) y Arquímides Cruz (1964-1989). Del mismo modo, es interesantísimo el hecho que en el prólogo se rechace sin titubeos el epíteto de “Generación de la Guerra” que algunos habían adjudicado a los poetas de este grupo. El compilador dice: “Si bien todos los antologados han sido tocados por las múltiples punzas de la guerra, no tienen el sentimiento de estar abanderados por ella. Lo de “Generación de la guerra”, es un rótulo pretenciosos para ellos y prefieren dejarlo a la probable agencia publicitaria donde nació” (1993:16)

Curioso que tuvieron que pasar 14 años desde la última antología (La Margarita Emocionante) para que el país volviera ver una antología de esta naturaleza. Parece que el conflicto fue un túnel demasiado largo y un camino muy escabroso que impidió el trascurso normal de muchas cosas.


Alba de Otro Milenio (2000) de Ricardo Lindo. Esta antología abarcó a treinta poetas jóvenes entre las edades de 33 y los exactos 20 años. A esta antología la caracteriza su escasa información de autores así como la poca selección de poemas en la mayoría de los antologados. Los poetas incluidos para este trabajo fueron: Aída Párraga (1966), David Morales (1966), Álvaro Darío Lara (1966), Otoniel Guevara (1967), Manuel Barrera (1967), Julio Villarán (1967), Carlos Bucio (1967), Luis Alvarenga (1969), Xiomara Rodríguez (1969), Ernesto Flores (1969), Mezti Súchit Mendoza (1969), Miltón Doño (1970), Manuel Godínez (1971), Greta Isadora Valle (1972), Daniel Castillo (1972), Lya Ayala (1973), William Alfaro (1973), Margarita Majano (1974), Elmer Menjívar (1974), Rainier Alfaro (1974), Carlos Clará (1974), Alfonso Fajardo (1975), Oscar Perdomo (1977), Luis Angulo Violantes (1977), Mariano Guzmán (1977), Nathalia Domínguez (1977), Tania Molina (1977), José Mario Henríquez (1978), Mauricio Vallejo Márquez (1979) y Rafael Mendoza López (1979).
Como se puede notar algunos autores que aparecen en este volumen, también lo hacen en Piedras en el Huracán, de Javier Alas.

En su blog personal, “Tribulaciones y Asterisco,” el poeta y narrador Rafael Menjívar Ochoa opinó ampliamente sobre esta antología, que para él, es quizá el compilatorio más estigmatizado de la literatura Salvadoreña. Esa aseveración no está lejos de ser verdad, dado que la antología recibió, con el paso del tiempo, muchas críticas. Menjívar Ochoa en el referido blog, comparte: “Alba de otro mileno recoge poemas de los que se veían como los escritores jóvenes con mayores posibilidades de tomar la batuta en el siglo XXI de la poesía salvadoreña, o ésa era la apuesta de Ricardo Lindo, el antólogo.

Las críticas más amargas cayeron sobre el libro --en buena medida por quienes no fueron incluidos-- porque “no le atinó” a la mayor parte de las “apuestas”: una buena proporción de los poetas incluidos desapareció del mapa de la literatura, otra proporción bastante amplia se estancó en sus propuestas, e incluso involucionó, o se quedó en la repetición de las mismas fórmulas --y hasta de los mismos poemas--, y sólo muy pocos continuaron escribiendo y mejorando la calidad de sus textos. Hubo algunos poetas jóvenes que después hicieron cosas interesantes e incluso importantes, que ya andaban por allí y no están en el libro, como Jorge Galán y Susana Reyes, y tampoco era obligación de Ricardo Lindo incluirlos o suponer que había allí buenos prospectos” (Tribulaciones y Asteriscos. Disponible en: http://rmenjivar.blogspot.com)

Pese a todo lo que pudo o puede decirse con respecto a esta antología, su valor es innegable, como punto de referencia si quiere verse así, con las anteriores antologías de poesía joven y en ella, se puede percibir, sobre todo en los autores más jóvenes, un preludio de las nuevas experiencias de la poesía actual.


Una Madrugada del Siglo XXI (2010) de Vladimir Amaya. Salió a la luz pública en marzo de 2010. Este recopilatorio presenta a las voces más jóvenes y recientes dentro de la poesía nacional. Se trata del grupo emergente que empieza a darse a conocer en los primeros diez años del nuevo siglo. El trabajo se encuentra delimitado por el año de nacimiento de los antologados (de 1980 a 1989). En este volumen son 34 los autores incluidos, donde además de notas y comentarios acerca de algunas características del quehacer poético de este grupo, cuenta con un prólogo donde se comentan las diferencias más sustanciales y las analogías entre ésta nueva generación y las que fueron jóvenes en los años ochenta y noventa. Los poetas reunidos aquí son: Krisma Mancía (1980), Tomás Andréu (1980), Claudia Meyer (1980), Pablo Benítez (1980), Vilma Osorio (1981), Roger Guzmán (1981), Laura Zavaleta (1982), Oscar Rafailán (1982), Elena Salamanca (1982), Litzardo Rivas (1983), Efraín Rivera Caravantes (1983), Alberto López Serrano (1983), Ana Gabriela Padilla (1984), Teresa Andrade (1984), Sandra Aguilar (1984), Francisca Alfaro (1984), Ana Escoto (1984), Xochitl Cabrera (1984), Mario Zetino (1985), Carlos Alejandro Flores (1985), Miroslava Rosales (1985), Javier Ramírez (1985), Vladimir Amaya (1985), Santiago Vásquez (1986), Inés Gutiérrez (1986), Omar Chávez (1987), Ernesto Bautista (1987), Jonathan Velásquez (1987), Herberth Cea (1987), Manuel Ramos (1987), Nathaly Castillo (1988) y Juan Enrique Carmona (1989).

A los pocos días de haberse dado a conocer la antología, surgieron los comentarios y opiniones acerca de este libro, que a decir verdad, nadie se esperaba.

Algunos puntos interesantes del prólogo son citados por Rafael Menjívar Ochoa en una acotación hecha en su blog, anteriormente citado, en la que dice: “en el recuento surge una de las primeras y más interesantes características de esa generación: dieciséis de los antologados son mujeres. No se trata de una cuestión de género, sino de que, mucha de la mejor poesía joven salvadoreña la están escribiendo, precisamente, mujeres. Los posible motivos podrán ser muchos y los que uno quiera pero, hasta ahora, la participación de las mujeres en la poesía salvadoreña había sido por lo menos marginal” (Tribulaciones y Asteriscos. Disponible en: http://rmenjivar.blogspot.com)


Más adelante, en el mismo comentario señala: “Uno de los puntos que puede resultar incómodo lo hace notar Amaya en el prólogo: la poca influencia de Roque Dalton en los poetas de la muestra. Durante años, escribir “como Roque” era -y quizá siga siendo para muchos- condición necesaria para que la poesía de alguien fuera tomada en serio: temáticas, giros, estructuras, etcétera. Esto daba -y quizá aún dé- una poesía que tiende a la uniformidad -también lo anota Amaya-, a la larga poco interesante y contradictoria con uno de los principios del arte, que es la originalidad.” (Tribulaciones y Asteriscos. Disponible en: http://rmenjivar.blogspot.com)

Siempre en el mismo comentario, pero en tono de una valoración más personal Menjívar Ochoa opina: “Creo que Amaya le apostó a la diversidad de propuestas, a veces en detrimento de la calidad. Sin embargo, hay en por lo menos dos tercios de los antologados un nivel de calidad bastante alto, que podría cuestionar seriamente a muchos de los que ahora se toman como poetas respetados y bien establecidos.” (Tribulaciones y Asteriscos. Disponible en: http://rmenjivar.blogspot.com)

Sobre este trabajo, Miguel Huezo Mixco, desde su columna editorial en La Prensa Gráfica comentó: “Habrán quienes no estén de acuerdo con la lista (un poco extensa), el tamaño de la muestra de cada uno de los seleccionados y la calidad de los versos incluidos, o hasta con el contenido de su prólogo. Pero el libro es, sin duda, una campanada” . Y Javier Alas, desde su blog personal, “Exquisiteces del Ocio” escribió: “el trabajo de Amaya como compilador luce serio (…). La disciplina, el compromiso, dirá en el teórico tiempo futuro, cuanto erró y, lo más importante, cuánto acertó. Será una ganancia para los lectores de poesía. En más de algún caso, el presente libro ya lo es.” (Exquisiteces del Ocio. Disponible en http://calizdelosdeseos.blogspot.com)

Con Una Madrugada del Siglo XXI se pone fin, por ahora, a este recorrido por las antologías de poesía joven salvadoreña. Nadie sabe cuando aparecerá la próxima, o quienes serán a los que presente, o qué parámetros tendrá que nos obligue a mirar a las que le hayan antecedido. Lo que sabemos es lo que tenemos ahora: Seis antologías, cada una gestada en diferentes épocas, cada una con su propio valor y particularidad. Porque cuál es la importancia de una antología si no mostrar la visión de una época con respecto a la poesía en este caso; los valores y criterios en lo que creyeron los autores para decir las cosas con el ademán alevoso, el arrebatamiento, el impulso, el desenfado; el cinismo, la esperanza, el esmero, el cuidado, la rabia y angustia, según dictó el paso del tiempo que les tocó vivir y del corazón pleno que les tocó sobrevivir. Aquí están 50 años de poesía joven de El Salvador, faltan más.


Actualización:

Lunáticos, poetas noventeros de la posguerra (2012) publicada por Índole Editores y cuya selección fue hecha por el poeta Alfonso Fajardo. En esta muestra yacen la mayoría de los poetas que Ricardo Lindo ya había antologado en Alba de Otro Milenio (2000). Como es natural añade a otros, pero en síntesis su intención es la de acercarnos al trabajo de los poetas que en su juventud vivieron el paso de la guerra a la paz. En ella se pueden encontrar a autores puentes que sirven de conexión entre esta “generación” de los noventa y la siguiente, (la del nuevo siglo) autores como Claudia Meyer y Pablo Benítez son parte de ese fenómeno. Este compilatorio carece de prólogo, en cambio se publicaron una serie de artículos en el suplemento Cultural Tres Mil, luego de la presentación oficial del libro, en los cuales se manifestaba una serie de puntos muy contradictorios entre sí. Por una parte se sostenía que este libro no era una antología en sí, pero en otra si se defendía que “Lunáticos” era la antología de los poetas de los noventa y no Alba de otro milenio.

Tal vez inspirados en trabajos anteriores, donde los compiladores fueron poetas que pertenecían al mismo grupo que se presentaba en los trabajos, los poetas de la generación de posguerra quisieron tener la suya con esta característica. Y es que véase los casos desde la primera antología de poesía joven cuyo antólogo era parte de la promoción presentada: José Roberto Cea, luego fue el turno de José Luis Valle, más tarde el de Horacio Castellanos Moya, le siguió Javier Alas, hasta llegar a Vladimir Amaya.

Si se nota, el libro Alba de otro Milenio, compilado por Ricardo Lindo fue la primera antología de poesía joven hecha por alguien externo a la promoción antologada. En ese sentido, personalmente creo que la generación de posguerra dejó o renunció a esa característica que los hacía diferentes a otros grupos anteriores y posteriores: la de la dispersión de sus autores. Fue tanta esta dispersión que nunca hubo alguien entre ellos que se preocupara en su momento de recoger algo de su obra en una antología. Tuvieron que pasar más de diez años para que apareciera en sí, el compilatorio de los poetas de posguerra. Haciéndolos ser tan comunes como cualquier otro grupo. En relación a esto, el poeta Manuel Ramos opina: “Un compilatorio de esta naturaleza, a estas alturas de la historia, creo que pierde su objetivo. O sea, una antología como “Lunáticos” que nos quiere aproximar a la producción de los poetas noventeros, no nos puede dar una panorámica real y fidedigna del momento que vivieron. Apuesto a que muchos de esos poemas incluidos en “Lunáticos”, han sido escritos en la década del nuevo siglo. Creo que a estas alturas de la historia, esos poetas no deberían de estarse preocupando por un libro colectivo, sino más bien, en una obra individual”

En la medida, pueden ser muy ciertas esas palabras, y es que cuando una antología que pretende mostrar una poética de un determinado momento no aparece ni parece estar conectada con el contexto donde supuestamente se ha producido, puede ser muy difícil ser considerada una antología “generacional”, pero al mismo tiempo, creo que todo compilatorio es siempre la foto de un grupo, en este caso ya no tan jóvenes, pero siempre foto. Además, es otra referencia para escudriñar en el futuro.

La lista de los antologados en Lunáticos es la siguiente: Alex Canizalez (1964), Pedro Valle (1965) Susana Reyes (1971), Noé Lima (1971), Lya Ayala (1973), Jorge Galán (1973), Jennifer Valiente (1973), William Alfaro (1973), Carlos Clará (1974), Rainer Alfaro Bautista (1974), Elmer Menjívar (1974), Carmen Molina Tamacas (1975), Alfonso Fajardo (1975), Eleazar Rivera (1976), Erick Chávez Salguero (1976), Luis Angulo Violantes (1977), Paola Lorenzana (1976), Mariela Benítez (1978), Danilo Villalta (1979), Mauricio Vallejo Márquez (1979), Rafael Mendoza López, (1979), Roxana Méndez (1979), Claudia Meyer (1980), Pablo Benítez (1973) y Mayté Gómez (1981).


Referencias:

Alas, Javier. (1993) Piedras en el Huracán. Dirección de Publicaciones e Impresos. San Salvador.

Amaya, Vladimir (2010) Una Madrugada del Siglo XXI. San Salvador.

Asociación de Escritores Salvadoreños. (1974) Poesía Salvadoreña 1963-1973. México.

Castellanos Moya. Horacio. (1979) La Margarita Emocionante. Editorial Universitaria. San Salvador.

Cea, José Roberto. (1960) Poetas Jóvenes de El Salvador. Ediciones Tigre de Sol. San Salvador.

Cea, José Roberto (2002) La Generación Comprometida. Canoa Editores. San Salvador.

Fajardo, Alfonso. (2012) Lunáticos. Índole Editores. San Salvador.

Lindo, Ricardo (2000) Alba de Otro Milenio. Dirección de Publicaciones e Impresos. San Salvador.

Valle, José Luis. (1971) 25 poetas jóvenes de El Salvador. Ministerio de Educación. San Salvador.

Vargas Méndez, Jorge y Morasan, J. A. (2008) Literatura Salvadoreña 1960-2000. Ediciones Venado del Bosque.


Fuentes electrónicas:

Exquisiteces del Ocio. Blog de Javier Alas. (abril, 2010). Disponible en: http://calizdelosdeseos.blogspot.com

Tribulaciones y Asteriscos, Blog de Rafael Menjívar Ochoa. (abril, 2010). Disponible en: http://rmenjivar.blogspot.com

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