Me niego a la calma
Yo
-arácnido imperfecto-
Gabriela Padilla.
Ardo en el declive de las horas
indefenso ante la debacle
de la jovial sonrisa.
Embriagado de dolor
mi corazón está en mi mano
y es una plaza
-palpita de la misma forma
como los locos suelen gritar-
Vengo del cristal rojo cuajado de noches
de los cimientos del vacío donde
el rostro de lo hermoso se desfigura.
Vengo de lágrimas risueñas largamente apuñaladas
Del humo y la agitación que nadie me conoce.
No entiendo de maneras
de ninguna forma espero sortilegios.
Desarmado de dientes y esperanza,
tendido frente a los ojos mudos
paso y confieso:
Vengo de los pecados del mundo
cargando con la cruz de mi fe herida.
Aquí, frente al espejo no puedo negarme.
Ocultar mis huesos y demás miseria es inútil.
Pasa el amor con su aroma
a ropa interior femenina e interminable ausencia.
Pasan también los minúsculos veranos
-el tiempo eternal en su reloj joven-
Entonces me entrego doloroso a la vida
pues sólo existo cuando sufro
y consigo el cielo cuando caigo.
Vengo de los despojos azules
de los que jamás fueron mis días.
De abrazos donde perdí la cabeza
pero ya no recuerdo mi cabeza y esos brazos,
entonces vengo del pulmón metálico
del olvido que me exhala y respira.
Vengo del dolor de un sol rayado
del agua inmóvil en los sueños
de quien ha muerto,
de la boca cerrada de sus palabras
y de ese amanecer mutilado
entre mi desgana y mi pluma.
No comprendo de probabilidades e hipótesis,
ni de protocolo ni etiquetas.
Aquí me es igual la mirada del gambusino y del abogado
las dos al morder jalan parejo y duelen lo mismo.
Vengo del martilleo diario
de otros miedos
de tantas eventualidades sin nombres
de muchos proyectos sin recursos
y vengo,
de la misma ceniza con la cual
fueron marcadas nuestras horas.
Aquí sólo tiembla mi mano
y mi corazón grita.
Voy directo a suicidarme a otros poemas.
No puedo negarme ni ocultarme
si en este camino melancólico canceroso,
sólo estoy yo para comprenderme,
sólo yo para castigarme
Entonces callo
y me dirijo de nuevo al mundo
viniendo por las paredes
desde las inhóspitas telarañas de mi cuarto…
mayo/2006
Mostrando entradas con la etiqueta hoy lustré mis heridas con tu lengua. Mostrar todas las entradas
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martes, 10 de febrero de 2009
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