viernes, 19 de junio de 2009

CANCIÓN INFANTIL

Mambrú se confiesa ante un cigarro
y su mirada se pierde en el horizonte.

Tiene en sus manos todo el tiempo
para ser todas las personas del mundo.

Guarda atardeceres muertos
en sus bolsillos como fetiche,
y descansa su cabeza
sobre la primera piedra pecadora
que fue lanzada al infinito.

Adormecido escribe un poema en las nubes
que pronto ha de enterrar la historia.

Su corazón es tan grande
que hace de su inocencia un mar de estupideces.

Se le arremolinan los pensamientos
en los agujeros engendrados
en sus tormentas de medianoche.

En lo subterráneo de su llanto
busca un regazo donde aprender a soñar,
donde dejar la carne y conocer su espíritu.

Pero Mambrú retorna la mirada del horizonte
y sabe que todo el tiempo
sólo le alcanza para ser él
¡Y sus bolsillos empiezan a podrirse por tantas tardes!

Alza la piedra y deja su cabeza tirada en el infinito;

Ve que no hay nubes ni historia,
sabe que su poema es una pequeña estupidez
en un mar de corazones

¡Y empieza a sentir la resaca de todos los agujeros!

Son sus labios yertos los que reclaman
soles aún no amanecidos.

Odia no encontrar su espíritu,
el sueño ni el regazo abierto.

¡Hace rabieta, y hace musarañas dentro de sí mismo!..

Por hoy la luz del tabaco se extingue
entre la respiración de los cristales,

y Mambrú comprende desde ahora
que él sólo es el humo que se volatiliza
del cigarro de alguien más.

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