
Escrito con la saliva del recuerdo
Vos sos Denisse,
la frescura del fuego.
Mujer de rodillas,
ciega y muda
ante los costados abiertos de la mañana.
Lágrima incinerada en la pupila
que aun sin precipitarse inunda poblados enteros.
Vos sos Denisse,
de la espina, la última palabra.
Desierto y manantial, según van muriendo los sueños.
El Grito húmedo por las paredes.
y la sal eterna de la melancolía.
Vos sos Denisse,
la muerta sin cadáver
Octubre lluvioso en la garganta.
La Mujer de los aromas heridos,
de tardes derretidas tras las ventanas,
del cáliz de la sed
en mis pequeños poemas
Vos sos Denisse,
la primera migaja de alegría
que dolió en el silencio.
Vos sos Denisse,
la frescura del fuego.
Mujer de rodillas,
ciega y muda
ante los costados abiertos de la mañana.
Lágrima incinerada en la pupila
que aun sin precipitarse inunda poblados enteros.
Vos sos Denisse,
de la espina, la última palabra.
Desierto y manantial, según van muriendo los sueños.
El Grito húmedo por las paredes.
y la sal eterna de la melancolía.
Vos sos Denisse,
la muerta sin cadáver
Octubre lluvioso en la garganta.
La Mujer de los aromas heridos,
de tardes derretidas tras las ventanas,
del cáliz de la sed
en mis pequeños poemas
Vos sos Denisse,
la primera migaja de alegría
que dolió en el silencio.

Vladimir, no se te olvide participar en Gallo Tapado, pero recordá que los poemas que participen no pueden haber sido publicados en blogs.
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