A Patricia Cuéllar
Nunca he ganado un certamen literario
pero guardo estrellas verdes en un vaso mínimo.
En el vértigo de las heridas sueño con sueños
y me aferro al costado más mórbido de mi sombra.
Nunca he escrito tres o cuatro líneas
más allá de mis estragos.
Le hago el amor a una guitarra, encaramado en las paredes, sabía.
Comparto con las moscas su mísero vuelo
y me duelo de repente junto a un corazón de calcetines rotos.
De vez en cuando me arrastro junto al puñal y la rosa
y me doy cuenta que el hambriento de la esquina
es también Cristo crucificado.
Le he robado besos al llanto
cuando he estado a solas con mi esperanza.
A veces naufrago en un ramillete de palomas hechas añicos
pero con la próxima parvada de cometas
me ven los astrónomos pelearme el regreso.
Un botón me pesa en la mano y suelo repartirme
con el pescado y el pan cuando nos niegan la montaña.
Unos dicen que soy sólo otro vicio,
semana de septiembre en agosto pleno
Que de agrura en agrura le vocifero a las piedras
y me como a los niños con salsa tabasco.
Pero qué sé yo si la noche no es distancia,
si la vida es tiempo que sobra y el tiempo vida que falta.
Qué sé yo de tormentas que corren a empapar montes,
de cuerpos tendidos sobre el musgo
que se despeinan la saliva, labio a labio, y bajo otro cielo.
Yo no tengo más ciudad que la mudez de mis zapatos.
Me amoldo a la forma que la brisa elije para mí, y soy alga o molusco.
Pero la verdad que sé yo, del mar ignoto que la brisa arrastra adentro.
Sí, Nunca he ganado un certamen literario,
mas míreme ahora,
he logrado – a pesar de la repisa vacía de diplomas y trofeos-
que sea mi confidente;
Aun sin saber el rumbo que tomaron sus pupilas
y qué nube siguieron sus manos.
Sí, mi primer y último confidente
con quien morder todo este silencio,
Perteneciéndole, –usted y yo- por entero, a cada palabra...
...sí, reunidos –usted y yo-,
en un punto imaginario
de esta tristísima tierra.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario