domingo, 22 de marzo de 2009

8 de Junio 1730

Yo que no conozco el fuego de las hadas,
encuentro ceniza sobre mi corazón.
Que pierdo la ruta al camino empedrado,
y tras la noche delirante, no queda
de mí piedra sobre piedra.

Yo que nunca he conocido un invierno
de mantos blancos
y ángeles de hielo, conozco bien el frío
y he temblado
en las sombras bajas del trópico.
¡Que no he visto el mar en la grandeza
de su misterio,
pero desde que recuerdo, siempre he tenido sed!

Bajo mi cama viven seres de soledad
devorando cadáveres de esperanza…
Oh amor, mi amor inseparable,
a la que le digo te amo diciéndole adiós,

yo que no alcanzo a comprender la poesía,
he visto sin saber, entre la ceniza fría
y la escarcha ardiendo,
una piedra amarrarse el mar al cuello
y lanzarse al fondo del poeta...

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