Hablo de ella
al romper de la madera una duda;
flotando entre flores
y nubes fertilizadas con rocío.
Hablo de ella
como haciéndole el amor en silencio,
tejiendo en el aire una sonrisa sin confines.
Hablo de ella
así,
a labio limpio,
con música en la manos.
Así,
así hablo de ella
con velas encendidas en la frente
con cerezas en las palabras.
Hablo de ella,
al soñarme
entre cristales que se rompen
y ángeles y pájaros
que anidan en mi costado.
Así,
a labio limpio
por lo pantanoso de las distancias.
Hablo de ella
como bañado
por el aire que empaña un beso.
Así,
a labio limpio
con la huella de su voz
cuando la he mencionado.
Hablo de ella,
como quitándome la vergüenza de vivir.
jueves, 2 de abril de 2009
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