Hablo de ella
al romper de la madera una duda;
flotando entre flores
y nubes fertilizadas con rocío.
Hablo de ella
como haciéndole el amor en silencio,
tejiendo en el aire una sonrisa sin confines.
Hablo de ella
así,
a labio limpio,
con música en la manos.
Así,
así hablo de ella
con velas encendidas en la frente
con cerezas en las palabras.
Hablo de ella,
al soñarme
entre cristales que se rompen
y ángeles y pájaros
que anidan en mi costado.
Así,
a labio limpio
por lo pantanoso de las distancias.
Hablo de ella
como bañado
por el aire que empaña un beso.
Así,
a labio limpio
con la huella de su voz
cuando la he mencionado.
Hablo de ella,
como quitándome la vergüenza de vivir.
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jueves, 2 de abril de 2009
jueves, 29 de enero de 2009
Amapolas
Eres el saludo de la mañana
que todo ser quiere para sí,
pues sanas en tus ojos
las heridas provocadas
por los malos sueños de la noche anterior.
¡Hazme espacio en tu fértil
vientre de nube morena y limpia!
¡Enterraré en ti mis pesadillas,
conviértemelas en flores!
Pues yo también necesito
de tus designios
en los caminos finales de la vida.
No pases distraída por mi ventana
-no soy ningún insecto nocturno.-
Tráeme el alba aún dormida,
y sentada junto a mí
deja salir para nosotros
el sol que reluce húmedo en tus labios.
Muéstrame las coloridas
aves que anidan tu garganta,
y al hablarme regálame
notas musicales de todos los sabores.
Que tu cuerpo en mi cuerpo
trascurra inmanente.
Desnúdate con el sueño
de la última estrella que se esfuma,
y enséñame la hermosa primavera
que se mueve y en tu corazón respira.
Mójame con el rocío temprano
de lagrimas jubilosas.
Yo también necesito esos aromas
a día recién nacido que dejas al tocar.
Me es preciso entender la miel
de tus pasos,
e interpretar el temblar
de mariposas entre tu risa y mi silencio.
Tú, mi cielo conquistado a fuerza de un suspiro,
Magnífico edén en el centro de un abismo.
Tú, -tibio aliento de nuevo mundo que despierta –
Mágica brisa de luz
en las manos tristes de un ciego
que se enamora de la mañana.
que todo ser quiere para sí,
pues sanas en tus ojos
las heridas provocadas
por los malos sueños de la noche anterior.
¡Hazme espacio en tu fértil
vientre de nube morena y limpia!
¡Enterraré en ti mis pesadillas,
conviértemelas en flores!
Pues yo también necesito
de tus designios
en los caminos finales de la vida.
No pases distraída por mi ventana
-no soy ningún insecto nocturno.-
Tráeme el alba aún dormida,
y sentada junto a mí
deja salir para nosotros
el sol que reluce húmedo en tus labios.
Muéstrame las coloridas
aves que anidan tu garganta,
y al hablarme regálame
notas musicales de todos los sabores.
Que tu cuerpo en mi cuerpo
trascurra inmanente.
Desnúdate con el sueño
de la última estrella que se esfuma,
y enséñame la hermosa primavera
que se mueve y en tu corazón respira.
Mójame con el rocío temprano
de lagrimas jubilosas.
Yo también necesito esos aromas
a día recién nacido que dejas al tocar.
Me es preciso entender la miel
de tus pasos,
e interpretar el temblar
de mariposas entre tu risa y mi silencio.
Tú, mi cielo conquistado a fuerza de un suspiro,
Magnífico edén en el centro de un abismo.
Tú, -tibio aliento de nuevo mundo que despierta –
Mágica brisa de luz
en las manos tristes de un ciego
que se enamora de la mañana.
martes, 20 de enero de 2009
3.. 2... 1...
Soy el nuevo inquilino de esta casa, y ya era tiempo, y es que ese era el problema: no tenía tiempo para buscar protagonismo y encender mis sentimientos como unas rídiculas luces campero en esta vitrina del blog ...ahora, dejo el lado más oscuro del silencio, me apunto la voz en la mano y aquí estoy aún existiendo después de la primera palabra.
Escribo porque me lo pide el alma, para no olvidar, no olvidarme, por eso escribo.
Lo hago porque la Lupita no me tomó de la mano a los quince, porque nací el día cuando mi padre descuartizó a mi madre hasta hacerla llorar; porque creo que algo palpita bajo el lodo y pronuncia mi nombre, porque necesito cruzar por entero la noche para dolerme a mí mismo.
Escribo para verme en el espejo y soñarme real.
Talvez nunca pueda abarcar toda esta soledad y alegría que hace volcarme hacia la página, pero he tratado de darme la bienvenida a mí mismo en un intento por no dejarlos a ustedes en la espesura de mi timidez. Soy de carne y hueso, y a veces de abismo y sueños.
Yo soy Vladimir.
Escribo porque me lo pide el alma, para no olvidar, no olvidarme, por eso escribo.
Lo hago porque la Lupita no me tomó de la mano a los quince, porque nací el día cuando mi padre descuartizó a mi madre hasta hacerla llorar; porque creo que algo palpita bajo el lodo y pronuncia mi nombre, porque necesito cruzar por entero la noche para dolerme a mí mismo.
Escribo para verme en el espejo y soñarme real.
Talvez nunca pueda abarcar toda esta soledad y alegría que hace volcarme hacia la página, pero he tratado de darme la bienvenida a mí mismo en un intento por no dejarlos a ustedes en la espesura de mi timidez. Soy de carne y hueso, y a veces de abismo y sueños.
Yo soy Vladimir.
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