Jugamos a la angustia deliberadamente
a no saber y olvidarlo todo
a sueños que se persiguen entre navajas
jugamos a encontrarnos en el espejo
y dolernos mucho
fingimos aguaceros
jugamos a la coraza
al padre temblor y a la madre ira
a la sombra del ahorcado
jugamos al orgullo de los quinceañeros
a la infancia naufragada en un tazón de leche
y a los desaparecidos
a la desnudez entre cuevas y cortinas
jugamos a ser humedad entre las piedras
a ser revólveres en manos de unos niños
jugamos al musgo como ártico de la tarde
a la formalidad de los hipócritas
a la sonrisa paupérrima y sin remedio de los traidores
entre tú y yo hasta la parca es otro juego
porque jugamos a los oleajes de la sequía
a manos ocupadas en medio de la catástrofe
a la ceniza de los féretros
a ser sílabas mudas en el frío
a la carne putrefacta en el umbral de la vida
a la luz coja entre una y otra distancia
Jugamos a los abandonados y a los importantes
al impenetrable gesto de las alturas
y en medio de relojes
a un tiempo de espuma y detenido
jugamos a ser lodo en la garganta
al sexo entregado en la mezquindad de la noche
a lamernos la niebla anclada en los dedos
jugamos a perdernos a olvidarlo todo
despertando en camas diferentes
entre tu café y el mío
no hay nada para tomarse en seriO
domingo, 25 de enero de 2009
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