Aún derribada la luz
grita y espanta sombras.
¿Por qué el destello hundido en el abismo?
Por qué la canción apenas entonada
cuando hemos aprendido
que sólo conocemos la mitad del silencio.
Todo es como la torre
¡Sin nunca llegar al cielo!
La manzana medio mordida
-una torre a medias-
El mundo es otra torre que nunca se termina.
Y es la mitad de la risa a medio pétalo desnudo
es el dolor a la mitad de un labio enteramente partido
Menguantes las lunas llenas
Mitad son los días sin nunca llegar a su otra parte.
¿Por qué la sangre cortada a mitad de las venas?
Reconocer que la palabra completa fue media palabra siempre.
¿Y dónde está la otra mitad del cielo que señalamos?
A medias el alma del viajero que es la mitad de su destino
a la mitad quedan los sueños cuando volamos
porque mitad es el vuelo y a medias el ala de la paloma que seguimos.
El mundo es otro corazón, que como el mío no está entero.
Media hojuela cae bajo la espuma (que es la mitad del océano)
y le quedamos debiendo algo a todos
y a nosotros mismos como mitad que somos de ellos.
¿Por qué, desde el abismo sólo la mitad de la luz regresa?
¿Y por qué al salir del fondo, llevamos en nuestro fondo la mitad de otro abismo?
Por eso yo señalo y me quejo con el dedo a medias
y la queja a penas bordada - como el vuelo, como la torre-
¿Por qué la tumba multiplicada de una muerte a medias?
Por qué el fin de los poemas
cuando aún falta escribir el resto de la vida.
al saber de la muerte de un joven tecleño.
domingo, 22 de febrero de 2009
jueves, 19 de febrero de 2009
LA HERRUMBRE
Finjo ser el niño feliz de la cuadra,
a llamarme Rodrigo, Gregorio y Sebastián
para quedarme en tu memoria, respirar en tus sueños.
Suelo cortar, barajar estrellas azules
en incólumes inviernos inflamables,
a deslizar tras luz mi sombra por las ventanas.
Tiendo a precipitar la neurosis,
a ojear mis entrañas junto a los amigos eufóricos
y vuelo sin encontrarme en la blanca ala de un beso.
Y la vida se arrastra con sus pedazos,
viene, reposa y sigue como tren de humo y distancias.
Sí, la herrumbre de mis rieles es inevitable.
a llamarme Rodrigo, Gregorio y Sebastián
para quedarme en tu memoria, respirar en tus sueños.
Suelo cortar, barajar estrellas azules
en incólumes inviernos inflamables,
a deslizar tras luz mi sombra por las ventanas.
Tiendo a precipitar la neurosis,
a ojear mis entrañas junto a los amigos eufóricos
y vuelo sin encontrarme en la blanca ala de un beso.
Y la vida se arrastra con sus pedazos,
viene, reposa y sigue como tren de humo y distancias.
Sí, la herrumbre de mis rieles es inevitable.
jueves, 12 de febrero de 2009
martes, 10 de febrero de 2009
Soy la araña de mi cuarto
Me niego a la calma
Yo
-arácnido imperfecto-
Gabriela Padilla.
Ardo en el declive de las horas
indefenso ante la debacle
de la jovial sonrisa.
Embriagado de dolor
mi corazón está en mi mano
y es una plaza
-palpita de la misma forma
como los locos suelen gritar-
Vengo del cristal rojo cuajado de noches
de los cimientos del vacío donde
el rostro de lo hermoso se desfigura.
Vengo de lágrimas risueñas largamente apuñaladas
Del humo y la agitación que nadie me conoce.
No entiendo de maneras
de ninguna forma espero sortilegios.
Desarmado de dientes y esperanza,
tendido frente a los ojos mudos
paso y confieso:
Vengo de los pecados del mundo
cargando con la cruz de mi fe herida.
Aquí, frente al espejo no puedo negarme.
Ocultar mis huesos y demás miseria es inútil.
Pasa el amor con su aroma
a ropa interior femenina e interminable ausencia.
Pasan también los minúsculos veranos
-el tiempo eternal en su reloj joven-
Entonces me entrego doloroso a la vida
pues sólo existo cuando sufro
y consigo el cielo cuando caigo.
Vengo de los despojos azules
de los que jamás fueron mis días.
De abrazos donde perdí la cabeza
pero ya no recuerdo mi cabeza y esos brazos,
entonces vengo del pulmón metálico
del olvido que me exhala y respira.
Vengo del dolor de un sol rayado
del agua inmóvil en los sueños
de quien ha muerto,
de la boca cerrada de sus palabras
y de ese amanecer mutilado
entre mi desgana y mi pluma.
No comprendo de probabilidades e hipótesis,
ni de protocolo ni etiquetas.
Aquí me es igual la mirada del gambusino y del abogado
las dos al morder jalan parejo y duelen lo mismo.
Vengo del martilleo diario
de otros miedos
de tantas eventualidades sin nombres
de muchos proyectos sin recursos
y vengo,
de la misma ceniza con la cual
fueron marcadas nuestras horas.
Aquí sólo tiembla mi mano
y mi corazón grita.
Voy directo a suicidarme a otros poemas.
No puedo negarme ni ocultarme
si en este camino melancólico canceroso,
sólo estoy yo para comprenderme,
sólo yo para castigarme
Entonces callo
y me dirijo de nuevo al mundo
viniendo por las paredes
desde las inhóspitas telarañas de mi cuarto…
mayo/2006
Yo
-arácnido imperfecto-
Gabriela Padilla.
Ardo en el declive de las horas
indefenso ante la debacle
de la jovial sonrisa.
Embriagado de dolor
mi corazón está en mi mano
y es una plaza
-palpita de la misma forma
como los locos suelen gritar-
Vengo del cristal rojo cuajado de noches
de los cimientos del vacío donde
el rostro de lo hermoso se desfigura.
Vengo de lágrimas risueñas largamente apuñaladas
Del humo y la agitación que nadie me conoce.
No entiendo de maneras
de ninguna forma espero sortilegios.
Desarmado de dientes y esperanza,
tendido frente a los ojos mudos
paso y confieso:
Vengo de los pecados del mundo
cargando con la cruz de mi fe herida.
Aquí, frente al espejo no puedo negarme.
Ocultar mis huesos y demás miseria es inútil.
Pasa el amor con su aroma
a ropa interior femenina e interminable ausencia.
Pasan también los minúsculos veranos
-el tiempo eternal en su reloj joven-
Entonces me entrego doloroso a la vida
pues sólo existo cuando sufro
y consigo el cielo cuando caigo.
Vengo de los despojos azules
de los que jamás fueron mis días.
De abrazos donde perdí la cabeza
pero ya no recuerdo mi cabeza y esos brazos,
entonces vengo del pulmón metálico
del olvido que me exhala y respira.
Vengo del dolor de un sol rayado
del agua inmóvil en los sueños
de quien ha muerto,
de la boca cerrada de sus palabras
y de ese amanecer mutilado
entre mi desgana y mi pluma.
No comprendo de probabilidades e hipótesis,
ni de protocolo ni etiquetas.
Aquí me es igual la mirada del gambusino y del abogado
las dos al morder jalan parejo y duelen lo mismo.
Vengo del martilleo diario
de otros miedos
de tantas eventualidades sin nombres
de muchos proyectos sin recursos
y vengo,
de la misma ceniza con la cual
fueron marcadas nuestras horas.
Aquí sólo tiembla mi mano
y mi corazón grita.
Voy directo a suicidarme a otros poemas.
No puedo negarme ni ocultarme
si en este camino melancólico canceroso,
sólo estoy yo para comprenderme,
sólo yo para castigarme
Entonces callo
y me dirijo de nuevo al mundo
viniendo por las paredes
desde las inhóspitas telarañas de mi cuarto…
mayo/2006
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hoy lustré mis heridas con tu lengua,
soledad...
viernes, 6 de febrero de 2009
Talvez, el amor...
Talvez este amor es sólo mío
amor de luz derretida en mis manos
amor de musgo y sol cuando te sueño
sombra alada de corazones
que es contigo el amor
talvez,
es sólo mío este amor
de perros sin dueño aullando a la luna
ahora repica en mi catedral oscura
la lágrima interminable
este amor es de lágrima y brisa
amor de amor
que nunca lo había sido
talvez este amor es sólo mío
amor de espejos arañados
de guitarras incendiadas
de plumas que el viento trae de vuelta
amor que es amor contigo
amor entero de ropa desabrochada
talvez amor de puñales y silencio
el silencio es donde se amó primero al amor
amor de crucigrama y café de la tarde
amor tuberculoso
amor de amor que es el amor contigo
amor de edén perdido y ángel condenado
talvez,
este amor sin más amores
es tan sólo mío
amor de luz derretida en mis manos
amor de musgo y sol cuando te sueño
sombra alada de corazones
que es contigo el amor
talvez,
es sólo mío este amor
de perros sin dueño aullando a la luna
ahora repica en mi catedral oscura
la lágrima interminable
este amor es de lágrima y brisa
amor de amor
que nunca lo había sido
talvez este amor es sólo mío
amor de espejos arañados
de guitarras incendiadas
de plumas que el viento trae de vuelta
amor que es amor contigo
amor entero de ropa desabrochada
talvez amor de puñales y silencio
el silencio es donde se amó primero al amor
amor de crucigrama y café de la tarde
amor tuberculoso
amor de amor que es el amor contigo
amor de edén perdido y ángel condenado
talvez,
este amor sin más amores
es tan sólo mío
martes, 3 de febrero de 2009
a una universitaria sentada junto a mí
Déjate sin flores
sin rumbos en el aire
sin espuma ni fuego
ni poema
Déjate en el naufragio de la nieve
Déjate en la huella de lo que no regresa.
Sólo huye sin más nombre que lo libre.
no ames esa tarde que te besa la mirada
ni esa bahía para morir enamorados.
Déjate en mi olvido
Déjate en tu silencio
Para ya no mencionarte
déjate de espadas y cobres
de cruces y pecados
duerme
Silencio,
déjate en silencio
No dibujes una rosa en el aire
Déjate sin tu aroma de las mañanas
no te busques en mis ojos
déjate de ese palpitar de estrellas
de ese llover de ranas
Toma mis dientes para morder las cadenas
toma tus venas para navegar por el tiempo
Déjate sin recetas para la cobardía
Suéltate el frío del alma
suéltate de tu mano
La mano de la vida nos ha de llevar a alguna parte
sin rumbos en el aire
sin espuma ni fuego
ni poema
Déjate en el naufragio de la nieve
Déjate en la huella de lo que no regresa.
Sólo huye sin más nombre que lo libre.
no ames esa tarde que te besa la mirada
ni esa bahía para morir enamorados.
Déjate en mi olvido
Déjate en tu silencio
Para ya no mencionarte
déjate de espadas y cobres
de cruces y pecados
duerme
Silencio,
déjate en silencio
No dibujes una rosa en el aire
Déjate sin tu aroma de las mañanas
no te busques en mis ojos
déjate de ese palpitar de estrellas
de ese llover de ranas
Toma mis dientes para morder las cadenas
toma tus venas para navegar por el tiempo
Déjate sin recetas para la cobardía
Suéltate el frío del alma
suéltate de tu mano
La mano de la vida nos ha de llevar a alguna parte
jueves, 29 de enero de 2009
El Valle de Los Guasones Decapitados I
Cabalgas tu gusano muerto a corazón traviesa
y das tu lodo para edificar voces en los pantanos.
Trascribes en beso descomunal tus pesadillas.
Vuelves a creer redescubrirte en la sangre que aún te queda.
Poco o mucho, eso ya no importa.
Todo es pequeño y mortífero en el hielo que te traga.
Y la muerte y el gusano te apodan “manteca.”
Y vos dormido junto al terremoto,
y vos dormido cuando nos llueve
una sinfonía eléctrica de fogatas insólitas.
Fue el calvario de un sol llevado en cadenas hasta las tinieblas
el que cantaste con veintitrés años de retraso.
Ahora sos vos, arrastrado hasta al fondo de otro vos y sin remedio,
cayendo desde los balcones con tu olor a tragedia y a metáfora.
No querías encontrar la flor del bullicio
cortada de su frente en el espejo marino que te miraba.
Y era un sobresalto el silbido del bosque tocándote la frente,
pero hoy ya no hay bosque y la gente no escucha los pantanos.
Ahí solo existís vos,
abrazado a la más fácil
manera de grito y siniestro.
Ajusticiado, como por un filazo
de luz al abrirse todos los acertijos.
Y este universo humeante
hincado en los ojos de un diablo
es todo lo que queda del cielo que soñaste.
Yace tu cuerpo fuera de tu cuerpo.
Tus palabras giran, se anillan a las puertas
para hacerte invisible y vuelven a decirse
cuando crees redescubrirte en la sangre que aún te queda.
Mas te han levantado de tu delirio
a escupidas y zarpazos,
niño de caverna que osó
derramar todo el diluvio en la mitad de una lágrima
y de digerir todas las profundidades
que asistieron a su alma, descubiertas.
Sos vos todo el edén clausurado.
Sos vos el largo dedo que te acusa.
Sos el dios quien te expulsó de ti mismo.
Ahora muge sobre los despojos de las mariposas y cigarras
a quienes fuiste traicionando junto a los calderos y sobre las cruces.
Aborda tu burbuja cósmica.
Que tu paso dé razón a la distancia de esta noche,
en que las estaciones danzan, con cierto repique de esqueleto,
al borde de esta copa llena de mansiones oscuras y ladridos.
Y en el silencio más amargo, y en la carcajada más grotesca;
Que en la escena exacta de un final deliberado
sea tu cabeza oblonga la que decore la entrada a este valle
de celebración feroz y siniestras alegrías…
y das tu lodo para edificar voces en los pantanos.
Trascribes en beso descomunal tus pesadillas.
Vuelves a creer redescubrirte en la sangre que aún te queda.
Poco o mucho, eso ya no importa.
Todo es pequeño y mortífero en el hielo que te traga.
Y la muerte y el gusano te apodan “manteca.”
Y vos dormido junto al terremoto,
y vos dormido cuando nos llueve
una sinfonía eléctrica de fogatas insólitas.
Fue el calvario de un sol llevado en cadenas hasta las tinieblas
el que cantaste con veintitrés años de retraso.
Ahora sos vos, arrastrado hasta al fondo de otro vos y sin remedio,
cayendo desde los balcones con tu olor a tragedia y a metáfora.
No querías encontrar la flor del bullicio
cortada de su frente en el espejo marino que te miraba.
Y era un sobresalto el silbido del bosque tocándote la frente,
pero hoy ya no hay bosque y la gente no escucha los pantanos.
Ahí solo existís vos,
abrazado a la más fácil
manera de grito y siniestro.
Ajusticiado, como por un filazo
de luz al abrirse todos los acertijos.
Y este universo humeante
hincado en los ojos de un diablo
es todo lo que queda del cielo que soñaste.
Yace tu cuerpo fuera de tu cuerpo.
Tus palabras giran, se anillan a las puertas
para hacerte invisible y vuelven a decirse
cuando crees redescubrirte en la sangre que aún te queda.
Mas te han levantado de tu delirio
a escupidas y zarpazos,
niño de caverna que osó
derramar todo el diluvio en la mitad de una lágrima
y de digerir todas las profundidades
que asistieron a su alma, descubiertas.
Sos vos todo el edén clausurado.
Sos vos el largo dedo que te acusa.
Sos el dios quien te expulsó de ti mismo.
Ahora muge sobre los despojos de las mariposas y cigarras
a quienes fuiste traicionando junto a los calderos y sobre las cruces.
Aborda tu burbuja cósmica.
Que tu paso dé razón a la distancia de esta noche,
en que las estaciones danzan, con cierto repique de esqueleto,
al borde de esta copa llena de mansiones oscuras y ladridos.
Y en el silencio más amargo, y en la carcajada más grotesca;
Que en la escena exacta de un final deliberado
sea tu cabeza oblonga la que decore la entrada a este valle
de celebración feroz y siniestras alegrías…
Discúlpenme pero vivo de luto mi alegría
Irremediablemente soy frío y oscuro
como una lágrima de sol.
Mis ojos han apoyado sus codos en la belleza del silencio.
Camino entre los sueños de las verdades a medias
cuando colgado de mi boca parezco adormecido.
Yo, hombre triste, he descubierto nuevos colores al otro lado del pañuelo
y bendigo este rincón donde veo naufragar los planetas,
donde de la mano del amor comprendo mejor el cielo y su terrible aroma a infinito
Bajo el invierno que invoco yace la cálida rosa.
Perdóname mi cara larga pero ella es algo que nunca entenderías.
Discúlpame mi repentina sacudida de estrellas
Perdón por estas paredes que nos separan.
Déjame corregirlos:
El hombre triste tiene la mayor de la sonrisas
y los que caben en ella lo saben.
Déjame por eso esta melodía muda y sorda,
este paseo a lo desconocido en alfombra mágica,
déjame sentado bajo este árbol que sólo yo veo.
Llámame, “navaja sobre las muñecas de los deprimidos”
“disparate en la boca desdentada del menesteroso.”
Perdóname si lloro en tu cumpleaños
y rebalso de una risa abominable pero hermosa en el entierro de tu abuelo.
En definitiva,
discúlpame
por vivir de luto mi alegría
como una fría y oscura lágrima de sol…
como una lágrima de sol.
Mis ojos han apoyado sus codos en la belleza del silencio.
Camino entre los sueños de las verdades a medias
cuando colgado de mi boca parezco adormecido.
Yo, hombre triste, he descubierto nuevos colores al otro lado del pañuelo
y bendigo este rincón donde veo naufragar los planetas,
donde de la mano del amor comprendo mejor el cielo y su terrible aroma a infinito
Bajo el invierno que invoco yace la cálida rosa.
Perdóname mi cara larga pero ella es algo que nunca entenderías.
Discúlpame mi repentina sacudida de estrellas
Perdón por estas paredes que nos separan.
Déjame corregirlos:
El hombre triste tiene la mayor de la sonrisas
y los que caben en ella lo saben.
Déjame por eso esta melodía muda y sorda,
este paseo a lo desconocido en alfombra mágica,
déjame sentado bajo este árbol que sólo yo veo.
Llámame, “navaja sobre las muñecas de los deprimidos”
“disparate en la boca desdentada del menesteroso.”
Perdóname si lloro en tu cumpleaños
y rebalso de una risa abominable pero hermosa en el entierro de tu abuelo.
En definitiva,
discúlpame
por vivir de luto mi alegría
como una fría y oscura lágrima de sol…
Es Humilde la propuesta
Padecimiento como una rosa arrancada
nos describe.
Frágil la satisfacción que en los labios
se derrumba.
Zozobra creciente en la incomunicación
donde se vive.
Sin fondo la cobardía en la fría loza
de una tumba.
Quemante la coyuntura donde mi voluntad
siempre se rinde.
Deprimente período extraordinario de botellas
y de zumba.
Volver y nunca encontrarme, saber y no olvidar
que el árbol como yo, se queda sin hojas inevitablemente.
Las espadas cantan con círculos de sangre.
Las calles lo hacen con humo, caos y más humo.
Y la vida es antorcha en la catacumba,
pero luz la libélula que en la ceniza ya no existe.
nos describe.
Frágil la satisfacción que en los labios
se derrumba.
Zozobra creciente en la incomunicación
donde se vive.
Sin fondo la cobardía en la fría loza
de una tumba.
Quemante la coyuntura donde mi voluntad
siempre se rinde.
Deprimente período extraordinario de botellas
y de zumba.
Volver y nunca encontrarme, saber y no olvidar
que el árbol como yo, se queda sin hojas inevitablemente.
Las espadas cantan con círculos de sangre.
Las calles lo hacen con humo, caos y más humo.
Y la vida es antorcha en la catacumba,
pero luz la libélula que en la ceniza ya no existe.
Amapolas
Eres el saludo de la mañana
que todo ser quiere para sí,
pues sanas en tus ojos
las heridas provocadas
por los malos sueños de la noche anterior.
¡Hazme espacio en tu fértil
vientre de nube morena y limpia!
¡Enterraré en ti mis pesadillas,
conviértemelas en flores!
Pues yo también necesito
de tus designios
en los caminos finales de la vida.
No pases distraída por mi ventana
-no soy ningún insecto nocturno.-
Tráeme el alba aún dormida,
y sentada junto a mí
deja salir para nosotros
el sol que reluce húmedo en tus labios.
Muéstrame las coloridas
aves que anidan tu garganta,
y al hablarme regálame
notas musicales de todos los sabores.
Que tu cuerpo en mi cuerpo
trascurra inmanente.
Desnúdate con el sueño
de la última estrella que se esfuma,
y enséñame la hermosa primavera
que se mueve y en tu corazón respira.
Mójame con el rocío temprano
de lagrimas jubilosas.
Yo también necesito esos aromas
a día recién nacido que dejas al tocar.
Me es preciso entender la miel
de tus pasos,
e interpretar el temblar
de mariposas entre tu risa y mi silencio.
Tú, mi cielo conquistado a fuerza de un suspiro,
Magnífico edén en el centro de un abismo.
Tú, -tibio aliento de nuevo mundo que despierta –
Mágica brisa de luz
en las manos tristes de un ciego
que se enamora de la mañana.
que todo ser quiere para sí,
pues sanas en tus ojos
las heridas provocadas
por los malos sueños de la noche anterior.
¡Hazme espacio en tu fértil
vientre de nube morena y limpia!
¡Enterraré en ti mis pesadillas,
conviértemelas en flores!
Pues yo también necesito
de tus designios
en los caminos finales de la vida.
No pases distraída por mi ventana
-no soy ningún insecto nocturno.-
Tráeme el alba aún dormida,
y sentada junto a mí
deja salir para nosotros
el sol que reluce húmedo en tus labios.
Muéstrame las coloridas
aves que anidan tu garganta,
y al hablarme regálame
notas musicales de todos los sabores.
Que tu cuerpo en mi cuerpo
trascurra inmanente.
Desnúdate con el sueño
de la última estrella que se esfuma,
y enséñame la hermosa primavera
que se mueve y en tu corazón respira.
Mójame con el rocío temprano
de lagrimas jubilosas.
Yo también necesito esos aromas
a día recién nacido que dejas al tocar.
Me es preciso entender la miel
de tus pasos,
e interpretar el temblar
de mariposas entre tu risa y mi silencio.
Tú, mi cielo conquistado a fuerza de un suspiro,
Magnífico edén en el centro de un abismo.
Tú, -tibio aliento de nuevo mundo que despierta –
Mágica brisa de luz
en las manos tristes de un ciego
que se enamora de la mañana.
domingo, 25 de enero de 2009
Problemática 1985
Jugamos a la angustia deliberadamente
a no saber y olvidarlo todo
a sueños que se persiguen entre navajas
jugamos a encontrarnos en el espejo
y dolernos mucho
fingimos aguaceros
jugamos a la coraza
al padre temblor y a la madre ira
a la sombra del ahorcado
jugamos al orgullo de los quinceañeros
a la infancia naufragada en un tazón de leche
y a los desaparecidos
a la desnudez entre cuevas y cortinas
jugamos a ser humedad entre las piedras
a ser revólveres en manos de unos niños
jugamos al musgo como ártico de la tarde
a la formalidad de los hipócritas
a la sonrisa paupérrima y sin remedio de los traidores
entre tú y yo hasta la parca es otro juego
porque jugamos a los oleajes de la sequía
a manos ocupadas en medio de la catástrofe
a la ceniza de los féretros
a ser sílabas mudas en el frío
a la carne putrefacta en el umbral de la vida
a la luz coja entre una y otra distancia
Jugamos a los abandonados y a los importantes
al impenetrable gesto de las alturas
y en medio de relojes
a un tiempo de espuma y detenido
jugamos a ser lodo en la garganta
al sexo entregado en la mezquindad de la noche
a lamernos la niebla anclada en los dedos
jugamos a perdernos a olvidarlo todo
despertando en camas diferentes
entre tu café y el mío
no hay nada para tomarse en seriO
a no saber y olvidarlo todo
a sueños que se persiguen entre navajas
jugamos a encontrarnos en el espejo
y dolernos mucho
fingimos aguaceros
jugamos a la coraza
al padre temblor y a la madre ira
a la sombra del ahorcado
jugamos al orgullo de los quinceañeros
a la infancia naufragada en un tazón de leche
y a los desaparecidos
a la desnudez entre cuevas y cortinas
jugamos a ser humedad entre las piedras
a ser revólveres en manos de unos niños
jugamos al musgo como ártico de la tarde
a la formalidad de los hipócritas
a la sonrisa paupérrima y sin remedio de los traidores
entre tú y yo hasta la parca es otro juego
porque jugamos a los oleajes de la sequía
a manos ocupadas en medio de la catástrofe
a la ceniza de los féretros
a ser sílabas mudas en el frío
a la carne putrefacta en el umbral de la vida
a la luz coja entre una y otra distancia
Jugamos a los abandonados y a los importantes
al impenetrable gesto de las alturas
y en medio de relojes
a un tiempo de espuma y detenido
jugamos a ser lodo en la garganta
al sexo entregado en la mezquindad de la noche
a lamernos la niebla anclada en los dedos
jugamos a perdernos a olvidarlo todo
despertando en camas diferentes
entre tu café y el mío
no hay nada para tomarse en seriO
Este blog es una mierda
Este blog es una mierda. No hay música de fondo como la nueva trova, el jazz o esa música subterránea muy compleja. Tampoco hay videos sobre cultura diversa o de las preferencias de este espantajo de blogero. Si hasta su foto de perfil carece de estética y no es nada artística comparada a otras. Esto es más triste que un entierro; ni se diserta sobre tópicos importantes como la literatura y el teatro de títeres. Tampoco hay afiches coloridos sobre eventos espectaculares, realmente es una mierda, no hay nada que valga la pena para nutrir al intelecto. Sin duda que este blog es lo mismo que su dueño… Un florero sin flores…
martes, 20 de enero de 2009
Exordio
Déjame morir, madre,
aunque con ello te duela la vida.
Porque he leído el llanto en las paredes de esta casa.
He dormido en la helada punta de los gritos.
Incandescentes son las sombras desde su núcleo.
Yo no he podido atar las perdiciones de mi carne.
Soy uno más que lleva su cruz entre las urgencias de la lluvia.
He rodado por los peldaños de mi propia muerte inconclusa tantas ocasiones.
Cristo ha visitado mis sueños y ha salido preñado de hierbas agridulces y tormentas
Soy pagano por adorar el polvo de los meses que concluyen con sal en sus bocas
Déjame morir, madre, aunque con ello te duela la vida
Pues la escarcha ardorosa monta las arterias que forman la noche.
En esta casa aprendí a escribir con los dedos rotos.
El sol se hunde en las heridas del hombre,
su oxidado aliento calienta mis mejillas demasiado tarde.
Todo es demasiado tarde en brazos del amante fermentado que es el odio mismo.
Sólo conozco parques y plazas abandonadas, mi ternura ha sido relámpago mortífero
entre las sedas
He propiciado la ruina del destino, me duele la sangre.
Sé de los dientes en el barro, las llagas hijas del fuego de los hombres.
Sé de los hombres como mentiras de sí mismos.
He sostenido el silencio en mis manos y he besado sus manos.
He sobrevivido más de lo que creían...
Déjame morir
aunque con ello te duela la vida, madre.
aunque con ello te duela la vida.
Porque he leído el llanto en las paredes de esta casa.
He dormido en la helada punta de los gritos.
Incandescentes son las sombras desde su núcleo.
Yo no he podido atar las perdiciones de mi carne.
Soy uno más que lleva su cruz entre las urgencias de la lluvia.
He rodado por los peldaños de mi propia muerte inconclusa tantas ocasiones.
Cristo ha visitado mis sueños y ha salido preñado de hierbas agridulces y tormentas
Soy pagano por adorar el polvo de los meses que concluyen con sal en sus bocas
Déjame morir, madre, aunque con ello te duela la vida
Pues la escarcha ardorosa monta las arterias que forman la noche.
En esta casa aprendí a escribir con los dedos rotos.
El sol se hunde en las heridas del hombre,
su oxidado aliento calienta mis mejillas demasiado tarde.
Todo es demasiado tarde en brazos del amante fermentado que es el odio mismo.
Sólo conozco parques y plazas abandonadas, mi ternura ha sido relámpago mortífero
entre las sedas
He propiciado la ruina del destino, me duele la sangre.
Sé de los dientes en el barro, las llagas hijas del fuego de los hombres.
Sé de los hombres como mentiras de sí mismos.
He sostenido el silencio en mis manos y he besado sus manos.
He sobrevivido más de lo que creían...
Déjame morir
aunque con ello te duela la vida, madre.
Vegetal de Estado
Torcido hasta llegar a la depresión de un resorte.
Mi genitalidad es tan similar
a un racimo de marionetas destartaladas.
Hace ruido mi carromato cuando pasa por tu casa.
Llevo cielos para hombres borrachos,
arco iris para sus mujeres que duermen desnudas entre espinas.
Soy yo, payasito bien vestido, réplica de su chiste mal contado,
domador proscrito de fangos carnívoros,
contorsionista en llamas atrapado en las cañerías.
Ruge el légamo desde el dolor de la esfera.
Esfera la mía sólo para volver al pasado.
Súbete a mi carromato de músicas tristes y fraude de colores.
Espectáculo de calamidades y multitud reunida
apuñalándose en las butacas.
Soy yo el que avanza,
bailarín de doble piso, cuenta-cuentos sin lengua,
Tras de mí acaban los horizontes.
Esa luz es mi crepúsculo forjado en las mañanas de todos los besos,
esa sombra que borbotea de las lámparas
son todas mis predicciones
abortadas en un grano de sortijas.
Soy fenómeno de feria fantasma, trapecista sin red y saltimbanqui
de todos los abismos.
Duendecillo encantador de muchachas.
Ellas derraman sus cascadas ardientes y sin saberlo
por el olor a menta que emanan mis heridas.
Platico de tumbas, dramatizo el darme por muerto.
En mi mueca se encharca el verano agostito de tu viernes,
mi viernes ahora de salivas grises, mariposa viuda y pesadilla.
Y para rimar bonito por eso digo
caigo desde la cama y llego al otro
extremo del mundo sin cambiarme la silla.
Oculto mi cabeza en la tierra y el mago del terror
saca mi corazón de su sombrero.
Hace ruido mi carromato cuando pasa por tu casa.
Llevo conmigo malabaristas infartados de todos los sabores.
Soy mono de gorrito cruzando aros de fuego.
Aquí el público nunca es escaso, siempre vienen niños diferentes
a arrojarme maní al rostro para sádicas diversiones.
Y así, con la interminable rechifla
y el incansable lanzamientos de tomates
estaré como siempre a media risa en la vida más seria
con todos esos gestos inconformes mordiéndome el culo.
Hace ruido mi carromato cuando pasa por tu casa.
Mi genitalidad es tan similar
a un racimo de marionetas destartaladas.
Hace ruido mi carromato cuando pasa por tu casa.
Llevo cielos para hombres borrachos,
arco iris para sus mujeres que duermen desnudas entre espinas.
Soy yo, payasito bien vestido, réplica de su chiste mal contado,
domador proscrito de fangos carnívoros,
contorsionista en llamas atrapado en las cañerías.
Ruge el légamo desde el dolor de la esfera.
Esfera la mía sólo para volver al pasado.
Súbete a mi carromato de músicas tristes y fraude de colores.
Espectáculo de calamidades y multitud reunida
apuñalándose en las butacas.
Soy yo el que avanza,
bailarín de doble piso, cuenta-cuentos sin lengua,
Tras de mí acaban los horizontes.
Esa luz es mi crepúsculo forjado en las mañanas de todos los besos,
esa sombra que borbotea de las lámparas
son todas mis predicciones
abortadas en un grano de sortijas.
Soy fenómeno de feria fantasma, trapecista sin red y saltimbanqui
de todos los abismos.
Duendecillo encantador de muchachas.
Ellas derraman sus cascadas ardientes y sin saberlo
por el olor a menta que emanan mis heridas.
Platico de tumbas, dramatizo el darme por muerto.
En mi mueca se encharca el verano agostito de tu viernes,
mi viernes ahora de salivas grises, mariposa viuda y pesadilla.
Y para rimar bonito por eso digo
caigo desde la cama y llego al otro
extremo del mundo sin cambiarme la silla.
Oculto mi cabeza en la tierra y el mago del terror
saca mi corazón de su sombrero.
Hace ruido mi carromato cuando pasa por tu casa.
Llevo conmigo malabaristas infartados de todos los sabores.
Soy mono de gorrito cruzando aros de fuego.
Aquí el público nunca es escaso, siempre vienen niños diferentes
a arrojarme maní al rostro para sádicas diversiones.
Y así, con la interminable rechifla
y el incansable lanzamientos de tomates
estaré como siempre a media risa en la vida más seria
con todos esos gestos inconformes mordiéndome el culo.
Hace ruido mi carromato cuando pasa por tu casa.
3.. 2... 1...
Soy el nuevo inquilino de esta casa, y ya era tiempo, y es que ese era el problema: no tenía tiempo para buscar protagonismo y encender mis sentimientos como unas rídiculas luces campero en esta vitrina del blog ...ahora, dejo el lado más oscuro del silencio, me apunto la voz en la mano y aquí estoy aún existiendo después de la primera palabra.
Escribo porque me lo pide el alma, para no olvidar, no olvidarme, por eso escribo.
Lo hago porque la Lupita no me tomó de la mano a los quince, porque nací el día cuando mi padre descuartizó a mi madre hasta hacerla llorar; porque creo que algo palpita bajo el lodo y pronuncia mi nombre, porque necesito cruzar por entero la noche para dolerme a mí mismo.
Escribo para verme en el espejo y soñarme real.
Talvez nunca pueda abarcar toda esta soledad y alegría que hace volcarme hacia la página, pero he tratado de darme la bienvenida a mí mismo en un intento por no dejarlos a ustedes en la espesura de mi timidez. Soy de carne y hueso, y a veces de abismo y sueños.
Yo soy Vladimir.
Escribo porque me lo pide el alma, para no olvidar, no olvidarme, por eso escribo.
Lo hago porque la Lupita no me tomó de la mano a los quince, porque nací el día cuando mi padre descuartizó a mi madre hasta hacerla llorar; porque creo que algo palpita bajo el lodo y pronuncia mi nombre, porque necesito cruzar por entero la noche para dolerme a mí mismo.
Escribo para verme en el espejo y soñarme real.
Talvez nunca pueda abarcar toda esta soledad y alegría que hace volcarme hacia la página, pero he tratado de darme la bienvenida a mí mismo en un intento por no dejarlos a ustedes en la espesura de mi timidez. Soy de carne y hueso, y a veces de abismo y sueños.
Yo soy Vladimir.
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